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3 minutos para salvar una relación;-)

Nov 28
Publicado por santi Archivado en Mis videos

Un pequeño incidente

La sociedad de conveniencia es la sociedad enferma

Jul 18
Publicado por santi Archivado en mis textos

La_sociedad_esta_enferma

Parece que está de moda el ser víctima de algo o alguien; parece que quien no se aprovecha de serlo como que es tonto por perderse algo.

Lo de culpar a otros de nuestros males no es nuevo. Lo de no querer aceptar responsabilidad por nuestras acciones, tampoco. Ni siquiera lo es el que en la mayoría de las ocasiones, aún estando claras las acciones y comportamientos que deberíamos tomar para sentirnos felices, no lo hagamos por simple miedo y ansiedad. La novedad está en esta avalancha de nombres sobre nuevas enfermedades mentales, formas de abuso y discriminación, leyes, litigaciones, maneras de compensar victimas… Y en eso estamos, es que como no seas “victima” de algo, te quedas fuera, el día que repartan el pastel, te quedas sin trozo. (Sigue)
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Tu talento

Jun 24
Publicado por santi Archivado en mis textos

Que lo tienes, no lo dudes. Tan imperceptible tal vez como el aire que respiras, pero tan cierto. Esta entrada no es más que continuar la reflexión de la entrada previa (justo bajo esta). Que parece que si escribo mucho como que todo se entiende menos, o parece menos del gusto del lector. Pero si justo antes quería inculcarte tu responsabilidad con la vida y contigo mismo de participar, apostar, y “pringarte” con aquello que te rodea para encontrarte a ti mismo, encontrar sentido a lo que haces, y últimamente encontrar tu felicidad (y me quedo a gusto echándote la bronca si no lo haces y “pasas”); en esta continuación quiero inculcarte la confianza de que “tú puedes”. Estás diseñado, construido, creado, equipado para ello. Tú tienes talento. Tú tienes capacidades. No lo dudes.

Puede que no esté a la vista. Puede que lo mejor de nosotros mismos no se encuentre sin tiempo y esfuerzo. Puede que haya que pasar por momentos de fragilidad y confusión. Pero el que busca, encuentra; el que persigue, logra. Mira un bebé. No tiene ni idea de lo que se le avecina. Puede que en cuanto se quede a solas se confunda y llore. Pero todo en él está diseñado para que siga avanzando, moviéndose, creciendo. El tiempo igual aumenta su comprehension linguística como su capacidad pulmonar. El no lo sabe, nosotros sí. En lo espiritual, en lo intangible, muchas veces somos como bebes, nosotros no sabemos de nuestros talentos, tal vez otro ser sí. Pero estar, están; crecer, crecen. No lo dudes.

Aquí en Australia, desde donde te escribo, hay ciertas tribus que le dan mucha importancia al nombre de un individuo. El nombre de una persona se convierte en algo tan único que cuando el individuo muere, su nombre no puede volver a ser usado durante generaciones. Ni siquiera mencionado; como una manera de respetar la esencia de esa persona. Y es que ese nombre representa el talento único del fallecido. El nombre que esa persona escogió en vida.

Cuando un niño aborigen de estas tribus nace se le da un nombre, no recuerdo ahora exactamente quien es el encargado de ello, un miembro familiar en particular creo. Tampoco recuerdo bien cómo continua exactamente el proceso. Me parece que durante los años de la adolescencia tiene otro nombre dado por la comunidad. Finalmente, en algún momento de la madurez, el individuo escoge su propio nombre, el definitivo y auténtico. Ese nombre está cargado del significado que representa su talento. (“el que sabe donde hay agua”, “el que cura con las manos”, “el que camina sin cansarse”, etc…)

Todos tenemos talentos, todos valemos para algo. El reconocer el mejor de nuestros talentos (o simplemente uno de ellos) como nuestro propio nombre no es sólo una seña de identidad, es tambien un compromiso con nosotros mismos, un destino en el que apostamos para guiarnos y para que sirva de guía al resto de la comunidad. Tal como escoger hacer una carrera o aprender un oficio y decidir a qué nos vamos a dedicar. Sólo que tratándose de nuestro talento y nuestra vida, yo prefiero lo del nombre antes que lo del título universitario o el certificado. Reconoce la implicación y conexión con uno mismo más que la dependencia de las leyes del mercado. Quizás estas leyes es lo que te nubla la vision de tu talento. Pero en cualquier caso, no lo dudes, tu talento existe, tu nombre te está esperando, sólo tienes que buscarlo primero y escogerlo despues.

¿Y tú de qué vas?

Jun 24
Publicado por santi Archivado en General, mis textos

Decía Platón que la vida sin examinarla no valía la pena vivirla. Le creo. Sin embargo pienso en tanta celebridad que puede ser que viviesen vidas tan intensas que poco tiempo tuviesen para pararse a examinar nada. Imagino por ejemplo, la madre Teresa de Calcuta (sobre cuya muerte casi ni nos enteramos por ir a morirse, creo recordar, el mismo día que la princesa Diana); tal vez pasó su vida tan atareada ayudando a otros que empleó poco tiempo en pararse a reflexionar sobre la vida. Tal vez sí, tal vez no. No tengo ni idea del tiempo que la madre Teresa o Platón pasaron reflexionando sobre la vida o sobre sí mismos, pero apuesto a que ambos tenian cierta idea sobre su identidad y su propósito en esta vida.

A lo que voy es a apuntar que si la felicidad es una cuestión de percepción, de valoración personal (que lo es), me parece difícil que uno pueda valorar lo que hace si no sabe porqué lo hace. Igualmente va a resultar difícil que uno se valore a si mismo si no sabe quien es. (Y me refiero a un conocimento profundo y sincero de uno mismo, que para la arrogancia y la autoadulación ya se sabe que uno no necesita conocerse mucho, basta con ser idiota). Estos dos conceptos tambien conectan con aquello de saber quererse y respetarse a uno mismo para tener la capacidad de amar y respetar al prójimo. Saber quienes somos y entender porqué hacemos lo que hacemos es nuestro mapa de viaje. Sin ello reaccionamos a los antojos del destino como pollo sin cabeza, vivimos el presente, de un modo que igual fuese que ocurriese ayer o mañana, sin más rumbo que el vuelo errático de una mosca. Nos quedamos en el “no sé” y “me aburro”, expresiones que debían de haber sido incluidas como pecados capitales.

¿Y por dónde se empieza? ¿Cómo comienza a conocerse uno a si mismo o el sentido de lo que hace? Igual que uno sabe si le toca el bingo, va a ganar en la quiniela o aprende las reglas de cualquier otro juego: participando, sobre la marcha, apostando… “Voy a hacer esto y voy a ver cómo me sale”. Y detrás de ello, el examen y la evaluación a la que se refería Platon. Qué es lo que conectó conmigo y qué no, que sirvió a otros y que no… Sin esa reflexíon lo bueno puede pasar desapercibido y podemos dedicarnos a repetir lo malo, nuestro siguiente paso es otra loteria que no acumula el aprendizaje del primero.

Igual que el muro de una casa se levanta sustentándose en el ladrillo previo, nuestra vida, nuestro futuro, el conocimiento de nosotros mismos y el de saber para lo que valemos, la apreciación de nuestra felicidad…, se levanta decisión tras decisión, una sobre la otra. Todo requiere que tú apuestes y te comprometas, que participes. Uno no puede quedarse a verlas venir. Al juego de la vida, o te subes ahora o te quedas fuera. ¿Cuál es tu apuesta?

Autoayuda

May 28
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Os dejo un cortometraje que me resultó interesante. Son siete minutos y la narrativa es un poco lenta para los tiempos cibernéticos que corren, pero bueno, a mi me gusta:

Ayuda de Gabriel García Márquez

May 22
Publicado por santi Archivado en frases

Ansiedad

May 15
Publicado por santi Archivado en mis textos

La ansiedad es algo que puede llegar a desestabilizar nuestra vida seriamente. Quien la padece puede llegar a considerar el suicidio y hasta cometerlo. Es algo, pues, para tratar con seriedad pero sin miedos ni tapujos. Escribo sobre esto ahora porque acabo de ver un documental fantástico sobre el tema y quiero compartir lo principal de ese trabajo con vosotros.

Parece ser que la ansiedad no es algo que pueda curarse totalmente, simplemente se aprende a vivir con ella. El tiempo juega a nuestro favor, una misma persona ansiosa lo es cuatro veces más a los 20 años de edad que a los 70. Lo que tambien parece es que hay mucho tiempo y dinero perdido en torno a cómo tratarla.

La psicología no ayuda. Está bien y parece necesario el saber identificar aquellas situaciones que nos producen la ansiedad, pero el explorar el pasado para saber dónde esas situaciones se originaron parece probado que no garantiza el que ayude a superarlas. Lo que es más, el rememorar el cómo esas situaciones te hacen sentir, puede acrecentar la ansiedad en muchos individuos, no disminuirla.

La medicación tampoco parece haber ayudado mucho hasta ahora. Esta se reduce básicamente a antidepresivos y productos similares que tal vez puedan minimizar en algo los estados de ansiedad más extremos, pero los efectos secundarios y la aversión que mucha gente siente hacia estos productos complican muchas veces cada caso. Afortunadamente, las nuevas medicaciones en las que se trabaja se centran más en facilitar el aprendizaje de las facultades que necesitamos para combatir la ansiedad.

La ansiedad no es particularmente difícil de reconocer (aunque los hombres tendemos más a negarla). Basicamente se desarrolla en torno a inseguridades personales, sensaciones de rechazo, y miedo a confrontar situaciones específicas. La persona ansiosa, normalmente se castiga y degrada a si misma, por su incapacidad de confrontar estos miedos. Parece común que una persona extremadamente ansiosa sea catastrofista y perciba tragedias constantemente. No tiene que ver con la realidad ahí fuera sino con nuestra forma de percibir esa realidad. La ansiedad se origina enteramente en nuestra mente.

El tratamiento que parece ser más efectivo para combatir la ansiedad, pasa por dos pasos: reconocer el problema y confrontarlo. Cuando identificamos una situación (o las situaciones) que originan nuestra ansiedad, está bien intentar racionalizar esa situación al máximo. En estos momentos siempre ayuda rodearse de gente que tengan algo de idea sobre lo que nos pasa y sea comprensiva con nuestros miedos. No parece haber más solución para finalmente superar algo que nos da miedo que confrontar esa situacion: haciéndola, experimentándola, reduciendo gradualmente ese miedo, aprendiendo a llevarlo. Con cuidado y poco a poco, pero sin evitar esa confrontación.

Personas que han superado estados de ansiedad extrema hablan de pensamientos negativos recurrentes que dañan la confianza en si mismos. Una técnica que parece ser muy útil contra esto es el sistemáticamente ridiculizar esos propios pensamientos (Por ejemplo, si alguien tiene un pensamiento recurrente que le diga: “no merezco vivir”, el sistemáticamente, durante una semana, cada vez que le venga ese pensamiento, cantarlo en voz alta, o decírselo a uno mismo delante del espejo poniendo muecas, o dibujar monigotes diciendo esa frase…) Se trata de no hacer caso ni tomar en serio nuestra propia mente cuando ésta está destilando pensamientos negativos que no tienen fundamento alguno y no hacen más que crear una presión irracional en nosotros. La propia mente es el enemigo de la persona ansiosa.

Finalmente escribir que no hay prueba científica alguna de que hoy seamos personas más ansiosas que en el pasado. Las presiones del mundo moderno no parecen comparables a las de vivir en medio de una guerra o no tener para comer.

Animo

May 9
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Unas palabras de aliento nunca vienen mal:

Criticar

Abr 19
Publicado por santi Archivado en mis textos

Criticar a un amigo, una hija, el esposo o la novia, debe de ser una de las cosas más inútiles y dañinas de nuestra existencia. Curiosamente, nos pasamos la vida haciéndolo.

¿Que pretendemos con nuestra crítica? Cambiar el comportamiento o la actitud de alguien. Si alguno de quienes leais esto sabeis de un solo caso en el que se haya coseguido cambiar el comportamiento de alguien a base de criticarle, por favor, compartirlo aquí en un comentario. Yo estaría muy interesado en leer sobre ello.

Personalmente, cuando alguien me critica, he de pararme bien en seco y darme tiempo, bastante tiempo, antes de decidir qué es lo que voy a hacer al respecto. Porque incosncientemente, de una manera “natural”, lo único que me sale es defenderme. Si alguna critica alguna vez me cambió en algo, lo hizo mucho más tarde, cuando ya estuvo tan procesada por mi mismo que olvidé que aquello fué una vez una crítica y surge como algo enteramente propio.

Mi madre finalmente hace crucigamas, lo que la sugerí durante años para combatir la demencia senil. Tal como cuando la sugerí desahecerse de la bañera y poner en su lugar una ducha con agarradero para prevenir un accidente, u otra infinidad de detalles, durante años, para ella no eran más que ideas ridículas que rechazaba de plano hasta que yo desistía de ellas. Un tiempo más tarde, incorporaba esos cambios a su existencia. Si hoy la digo que eso ya se lo había dicho yo, me discute que es 100% su propia idea, que la ha tenido en la cabeza durante años (probabemente los mismo años que discutió conmigo rechazándolas).

El caso es que detrás de una critica hay una lógica. Y la lógica es diferente para cada uno. Si un marido y su mujer discuten una noche por quien va a tener que bañar al crio, cada uno de ellos probable que tenga una lógica aplastante. El marido podrá decir que tirarse todo el día trabajando para llegar a una casa que está constantemente patas arriba y en la que no se puede respirar un minuto de paz es demasiado por aguantar. La mujer le puede responder que ella ni tuvo el tiempo para mirar la casa, que entre llevar y recoger los niños, visitar la suegra, hacer la compra y atender la reunión de padres, ha estado en la casa tanto como él. Aparte, los que están “haciendo la guerra” se llaman “sus hijos”.

Probablemente, los dos están cansados. Cada uno siente su cansancio, pero no el del otro. Cada uno encuentra lógica en su crítica hacia al otro, razones para que sea el otro el que actue, el que cambie, pero por supuesto, ninguno lo hace. Las críticas solo nos traen frustración y mala leche. Incluso cuando una crítica se entiende y acepta, rarísima vez nos cambia. Somos animales de hábitos, y hasta los hábitos que bien sabemos nos llevan sólo a nefastas consecuencias, continuamos repitiéndolos.

Una relación de cualquier tipo, tal como nuestro propio comportamiento, no tiene nada que ver con la lógica. Tiene que ver con instinto, impulsos, emociones, estereotipos preconcebidos… Y es en esos areas donde hemos de buscar las soluciones a nuestros problemas de comunicación con otros y el cómo sentimos respecto al interlocutor. En el caso del marido y la mujer que discuten, lo hacen por que en ambos hay una necesidad emocional insatisfecha. Hay que reconocer cual y hay que intentar satisfacerla de una manera que no sea ofensiva para el otro.

Si nuestra pareja pudiese parar su discusión “racional”, escapar de su propia lógica, parar la crítica, y simplemente se diesen la oportunidad de reflexionar sobre lo que realmente necesitan, hablarlo y escucharlo, probablemente se sorprenderían descubriendo lo cerca que las necesidades de uno están de las del otro (amor: sentirse importante y esencial en la vida del otro, atención, respeto, escucha…; ser tratado con consideración, tolerancia, mimo…).

La respuesta está en cultivar todo lo que uno desea para si mismo en uno mismo, la respuesta está en ser capaces de dar precisamente eso que se anhela. ¿Tienes un problema en la familia, con la pareja, en el trabajo…? Responde con tu trato, busca la solución con tu comportamiento, muestra la sensibilidad con la que te gustaría ser tratado, da para recibir, deja que las emociones positivas que emanes resuelvan aquello que tus palabras y tu crítica no pueden;-)

11 – Vida

Abr 10
Publicado por santi Archivado en Mis videos