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¿Y tú de qué vas?

Jun 24
Publicado por santi Archivado en General, mis textos

Decía Platón que la vida sin examinarla no valía la pena vivirla. Le creo. Sin embargo pienso en tanta celebridad que puede ser que viviesen vidas tan intensas que poco tiempo tuviesen para pararse a examinar nada. Imagino por ejemplo, la madre Teresa de Calcuta (sobre cuya muerte casi ni nos enteramos por ir a morirse, creo recordar, el mismo día que la princesa Diana); tal vez pasó su vida tan atareada ayudando a otros que empleó poco tiempo en pararse a reflexionar sobre la vida. Tal vez sí, tal vez no. No tengo ni idea del tiempo que la madre Teresa o Platón pasaron reflexionando sobre la vida o sobre sí mismos, pero apuesto a que ambos tenian cierta idea sobre su identidad y su propósito en esta vida.

A lo que voy es a apuntar que si la felicidad es una cuestión de percepción, de valoración personal (que lo es), me parece difícil que uno pueda valorar lo que hace si no sabe porqué lo hace. Igualmente va a resultar difícil que uno se valore a si mismo si no sabe quien es. (Y me refiero a un conocimento profundo y sincero de uno mismo, que para la arrogancia y la autoadulación ya se sabe que uno no necesita conocerse mucho, basta con ser idiota). Estos dos conceptos tambien conectan con aquello de saber quererse y respetarse a uno mismo para tener la capacidad de amar y respetar al prójimo. Saber quienes somos y entender porqué hacemos lo que hacemos es nuestro mapa de viaje. Sin ello reaccionamos a los antojos del destino como pollo sin cabeza, vivimos el presente, de un modo que igual fuese que ocurriese ayer o mañana, sin más rumbo que el vuelo errático de una mosca. Nos quedamos en el “no sé” y “me aburro”, expresiones que debían de haber sido incluidas como pecados capitales.

¿Y por dónde se empieza? ¿Cómo comienza a conocerse uno a si mismo o el sentido de lo que hace? Igual que uno sabe si le toca el bingo, va a ganar en la quiniela o aprende las reglas de cualquier otro juego: participando, sobre la marcha, apostando… “Voy a hacer esto y voy a ver cómo me sale”. Y detrás de ello, el examen y la evaluación a la que se refería Platon. Qué es lo que conectó conmigo y qué no, que sirvió a otros y que no… Sin esa reflexíon lo bueno puede pasar desapercibido y podemos dedicarnos a repetir lo malo, nuestro siguiente paso es otra loteria que no acumula el aprendizaje del primero.

Igual que el muro de una casa se levanta sustentándose en el ladrillo previo, nuestra vida, nuestro futuro, el conocimiento de nosotros mismos y el de saber para lo que valemos, la apreciación de nuestra felicidad…, se levanta decisión tras decisión, una sobre la otra. Todo requiere que tú apuestes y te comprometas, que participes. Uno no puede quedarse a verlas venir. Al juego de la vida, o te subes ahora o te quedas fuera. ¿Cuál es tu apuesta?

Autoayuda

May 28
Publicado por santi Archivado en otros videos

Os dejo un cortometraje que me resultó interesante. Son siete minutos y la narrativa es un poco lenta para los tiempos cibernéticos que corren, pero bueno, a mi me gusta:

Criticar

Abr 19
Publicado por santi Archivado en mis textos

Criticar a un amigo, una hija, el esposo o la novia, debe de ser una de las cosas más inútiles y dañinas de nuestra existencia. Curiosamente, nos pasamos la vida haciéndolo.

¿Que pretendemos con nuestra crítica? Cambiar el comportamiento o la actitud de alguien. Si alguno de quienes leais esto sabeis de un solo caso en el que se haya coseguido cambiar el comportamiento de alguien a base de criticarle, por favor, compartirlo aquí en un comentario. Yo estaría muy interesado en leer sobre ello.

Personalmente, cuando alguien me critica, he de pararme bien en seco y darme tiempo, bastante tiempo, antes de decidir qué es lo que voy a hacer al respecto. Porque incosncientemente, de una manera “natural”, lo único que me sale es defenderme. Si alguna critica alguna vez me cambió en algo, lo hizo mucho más tarde, cuando ya estuvo tan procesada por mi mismo que olvidé que aquello fué una vez una crítica y surge como algo enteramente propio.

Mi madre finalmente hace crucigamas, lo que la sugerí durante años para combatir la demencia senil. Tal como cuando la sugerí desahecerse de la bañera y poner en su lugar una ducha con agarradero para prevenir un accidente, u otra infinidad de detalles, durante años, para ella no eran más que ideas ridículas que rechazaba de plano hasta que yo desistía de ellas. Un tiempo más tarde, incorporaba esos cambios a su existencia. Si hoy la digo que eso ya se lo había dicho yo, me discute que es 100% su propia idea, que la ha tenido en la cabeza durante años (probabemente los mismo años que discutió conmigo rechazándolas).

El caso es que detrás de una critica hay una lógica. Y la lógica es diferente para cada uno. Si un marido y su mujer discuten una noche por quien va a tener que bañar al crio, cada uno de ellos probable que tenga una lógica aplastante. El marido podrá decir que tirarse todo el día trabajando para llegar a una casa que está constantemente patas arriba y en la que no se puede respirar un minuto de paz es demasiado por aguantar. La mujer le puede responder que ella ni tuvo el tiempo para mirar la casa, que entre llevar y recoger los niños, visitar la suegra, hacer la compra y atender la reunión de padres, ha estado en la casa tanto como él. Aparte, los que están “haciendo la guerra” se llaman “sus hijos”.

Probablemente, los dos están cansados. Cada uno siente su cansancio, pero no el del otro. Cada uno encuentra lógica en su crítica hacia al otro, razones para que sea el otro el que actue, el que cambie, pero por supuesto, ninguno lo hace. Las críticas solo nos traen frustración y mala leche. Incluso cuando una crítica se entiende y acepta, rarísima vez nos cambia. Somos animales de hábitos, y hasta los hábitos que bien sabemos nos llevan sólo a nefastas consecuencias, continuamos repitiéndolos.

Una relación de cualquier tipo, tal como nuestro propio comportamiento, no tiene nada que ver con la lógica. Tiene que ver con instinto, impulsos, emociones, estereotipos preconcebidos… Y es en esos areas donde hemos de buscar las soluciones a nuestros problemas de comunicación con otros y el cómo sentimos respecto al interlocutor. En el caso del marido y la mujer que discuten, lo hacen por que en ambos hay una necesidad emocional insatisfecha. Hay que reconocer cual y hay que intentar satisfacerla de una manera que no sea ofensiva para el otro.

Si nuestra pareja pudiese parar su discusión “racional”, escapar de su propia lógica, parar la crítica, y simplemente se diesen la oportunidad de reflexionar sobre lo que realmente necesitan, hablarlo y escucharlo, probablemente se sorprenderían descubriendo lo cerca que las necesidades de uno están de las del otro (amor: sentirse importante y esencial en la vida del otro, atención, respeto, escucha…; ser tratado con consideración, tolerancia, mimo…).

La respuesta está en cultivar todo lo que uno desea para si mismo en uno mismo, la respuesta está en ser capaces de dar precisamente eso que se anhela. ¿Tienes un problema en la familia, con la pareja, en el trabajo…? Responde con tu trato, busca la solución con tu comportamiento, muestra la sensibilidad con la que te gustaría ser tratado, da para recibir, deja que las emociones positivas que emanes resuelvan aquello que tus palabras y tu crítica no pueden;-)

10 – Gratitud

Abr 10
Publicado por santi Archivado en Mis videos

hablar y escuchar

Mar 24
Publicado por santi Archivado en mis textos

La mayoría de los humanos adultos no tenemos problemas serios para expresarnos. A muchos nos gusta hablar y lo hacemos con confianza. De hecho, nos gusta tanto hablar que pocos son buenos a escuchar. Cuando escuchar, yo pienso, nos lleva mucho más lejos, nos crea mejor oportunidades para nosotros mismos.

Instantaneamente, alguien que sabe escucharnos es más apreciado que quien nos habla. No importa lo que el hablante nos diga, el momento que abre la boca, ya nos vienen juicios de valor sobre él, no siempre positivos. Mientras que escuchar es ya por si, en principio, percibido como reducir nuestro status al del interlocutor. Dar nuestro tiempo y nuestra atención a la vida de otro, hacerle sentir que es importate para nosotros (o por lo menos lo suficiente para escucharle). Todo el mundo aprecia alguien a quien poderle contar lo que se nos antoje y que este ahí… escuchando.

Recuerdo haber leido hace ya años algo muy interesante sobre escuchar. Venía a clasificar la escucha en distintos niveles. Comenzaba diciendo que la mayoría de nosotros simplemente no sabíamos escuchar bien. Que en una conversación, si no estamos hablando, nuestra mente está, la mayor parte del tiempo, pensando y construyendo lo siguiente que va a decir. Recuerdo haberlo chequeado en mi mismo y comprobar que, en mi caso, así era.

Tambien recuerdo practicar a raiz de lo que leí, el nivel básico de escucha que el autor sugería. Que no era más que prestar atención a lo que el hablante decía y, en ocasiones, devolverle la misma información cambiando el orden de sus palabras. Si, por ejemplo, él o ella te dice: “¡Que me encontré con el presidente de la comunidad en la escalera y me dijo que aún tengo que pagar más de luz!”, pues tu respuesta puede ser: “¿Que has de pagar más luz te ha dicho el presidente?”. Probablemente basta un “¿más luz?” para que quien habla se lance a contarte toda la película. Una llave tan sencilla y un efecto tan poderoso. Así es, basta con devolver pedacitos de su propia información a quien habla para que la persona siga y siga hablando, no ya dándote su confianza, mejor, ganándote tú la suya.

El nivel de escucha superior en el escalafón era la escucha empática. Ninguna fórmula rara en la que hay que estar educado para lograrla, hay gente que tiene ese don de una manera natural. Gente que escucha con empatía por el que habla, que posee compasión y sabe ver las emociones que el hablante experimenta tras sus palabras: El (o la) que pregunta: ¿te sientes frustrado/a con la comunidad de propietarios?

Escuchar es “invertir” en el banco emocional de otros, ser probablemente mucho más considerado por otros cuando seas tú el que expresas. (Todos nos aburrimos y tendemos a evitar al que se empeña en contarnos su vida e impresionarnos en los primeros 10 minutos de una conversación. Mucho más efectivo estarse calladito y que sea el interlocutor quien vaya descubriéndote a su propio ritmo, con sus propias preguntas). Cuando se crea el hábito de escuchar bien, creo que es el “arma” más poderosa que yo conozco para ser considerado, respetado y ser admitido en el corazón de alguien.

Por mi parte, me siento más valido y feliz a la hora de dormir si he aprendido algo nuevo que si convencí (o intenté convencer) a alguien de algo.

Reflexiones sobre la vejez

Mar 10
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La vejez2
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La vejez13

más sobre responsabilidad

Mar 7
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La cultura

Mar 3
Publicado por santi Archivado en frases

En caso de que no se haya notado, ya lo digo: me fascinan las culturas africanas.
Hoy os dejo con unas citas africanas sobre cultura

“La cultura es una de las palancas más importantes para rehabilitar y relanzar una economía” Aminata Traoré
“Cultura es la posibilidad de crear, renovar y compartir valores. Es el oxígeno que mejora la vitalidad humana. Tiene que ver con espiritualidad, algo a lo que el estado no siempre le preocupa” Jacques Nanéma
“El hombre de cultura debe ser un buscador de almas” Aimé Césaire
“Todo el trabajo dirigido hacia la cultura es igualmente dirigido contra la guerra” Sigmund Freud citado por Aminata Traoré
“Un hombre sin cultura es como una cebra sin rayas” Proverbio masai

2010 Autoayuda – 5 revisión y consejos

Feb 14
Publicado por santi Archivado en Mis videos

2010 Autoayuda – 4 Tu plan, tus objetivos

Feb 1
Publicado por santi Archivado en Mis videos

El momento para planificarte