Para muchos hombres no resulta sencillo entender a sus mujeres, y no son pocos los que se pierden en una maraña entre lo que creen que ellas quieren o necesitan y la respuesta negativa que a veces obtienen con sus soluciones. Hacer feliz a una mujer es mucho más sencillo de lo que parece siempre que se tengan presentes algunas premisas básicas, y que se entienda cuales son las herramientas realmente eficaces para vivir una verdadera felicidad cotidiana con nuestra pareja.

Y es que el género masculino cuando intenta hacer felices a sus mujeres apunta en ocasiones en la dirección equivocada, obviando una serie de pequeños detalles mucho más simples de lo esperado, que suponen la base donde se encuentre el verdadero secreto para conseguir que una mujer se sienta tranquila, feliz y afortunada, y evitar que las discusiones constantes vayan erosionando progresivamente la propia relación. 

En este sentido algunos de los consejos más útiles y realmente eficaces para hacer feliz a una mujer son:

  • Una mujer no es un hombre. Este detalle, que parece obvio a priori, no siempre es tenido en cuenta por la mayoría de los hombres. Hacer feliz a una mujer depende, y mucho, de nuestra capacidad para no utilizar como criterio siempre nuestro propio gusto como hombres, ya que las mujeres tienen sus propias necesidades y deseos, además de una forma diferente de percibir la realidad y la vida. Planear actividades siempre en función de nuestros intereses, e ignorar que algunas cosas que no nos gustan o entretienen pueden ser las que ella disfrute, puede ser un gran fallo. Es importante recordar que actividades que pueden no tener sentido para un hombre, como pasar el rato maquillándose o saliendo de compras, no nacen de la necesidad de una mujer por fastidiar a su “hombre”, sino de una tendencia sincera. Una forma de hacer cosas en común es por ejemplo viajar. Planea un bonito viaje romántico de una manera sencilla, busca un apartamento en algún paraje especial o en un hotel con encanto, para que disfrutéis los dos, y recuerda que los detalles del día a día, como recoger la casa o no dejar por el suelo la ropa usada, importan más para hacer feliz a una mujer que los grandes gestos, por mucho que tú no lo percibas.
  • Presta atención y sé entusiasta. Una de las herramientas más importantes para mostrar a una mujer que se la tiene en consideración es sin duda saber escuchar lo que dice. No interrumpirla cuando cuente algo que para ella sea importante, ni desviar el tema hacía otro que hable de uno mismo, no sólo la hará sentirse valorada, sino que nos descubrirá detalles importantes sobre ella que tal vez no habíamos percibido por no estar lo suficientemente atentos. De igual modo, mostrarse entusiasta con sus propuestas, sin necesidad de excesos ni de mentir, es una forma de hacer a una mujer partícipe de nuestros sentimientos positivos, contribuyendo a la retroalimentación de la relación.
  • La caballerosidad no ha muerto. Las últimas décadas han llevado a varias generaciones de hombres a creer que la espontaneidad, mal entendida por muchos, es la clave para el acercamiento a una mujer, y que las normas de comportamiento más clásicas han dejado de tener importancia. Esto es un craso error, ya que las mujeres en general valoran mucho que un hombre muestre cortesía y educación, así como cierta galantería, algo que se percibe desde la sensibilidad femenina como un modo de mostrar esfuerzo y valoración. 
  • Adelántate sin esperar a que te lo pidan. Si hay un punto en el que los hombres suelen fallar, y que supone una diferencia abismal en la felicidad de una mujer, es sin duda el reparto de las tareas del hogar. Las erosiones en la pareja por esta causa son más que frecuentes, debido a que incluso cumpliendo con lo asignado muchas veces la emoción transmitida es negativa. Si de verdad quieres hacer feliz a tu mujer muestra iniciativa los días en los que dispongas de más tiempo realizando tareas que no te hayan sido asignadas, y ten por seguro que ella hará lo mismo. Piensa siempre que ella estará al menos tan cansada como tú, pero aún así se esforzará por tenerlo todo limpio y ordenado, y actúa en consecuencia sin pereza.
  • Dale espacio y abrázala. Una mujer necesita espacio para ella misma tanto como un hombre puede necesitarlo. Este punto varía obviamente en función de la personalidad, pero resulta esencial comprender que ella también necesitará de tiempo para sí misma, algo difícil de conseguir a veces por las propias obligaciones de la casa y el trabajo. En este sentido descárgala de tareas cuando ella no pueda más para que disfrute de un rato para sí misma. Resulta esencial además el contacto físico, ya que normalmente las mujeres suelen necesitarlo más que los hombres. Abrazarla y hacerla sentirse segura en la relación, así como no olvidar decir de vez en cuando (y no sólo pensar) que la queremos o que está guapa, sin exageraciones, será una forma perfecta de conseguir que se sienta querida y no dude de la vida en común.
  • Hazle sentir que puede confiar en ti y sé tú feliz. Tontear con otras chicas, incluso de forma inocente, o prestar demasiada atención a otras mujeres, puede mandar una señal equívoca a nuestra mujer haciéndola sentir insegura, y es que ser amable y educado con otras mujeres no puede superar nunca la delgada línea en la que ella comience a sentirse inquieta, siempre que su inquietud sea razonable. Del mismo modo es importante saber que no hay nada que disguste más que tener que convivir con alguien que se pasa el día quejándose de todo y desganado ante cualquier situación, por lo que ser capaz de mostrarse dichoso mostrará a nuestra pareja que somos felices con ella y evitará que también nuestra mujer acabe sumiéndose en la infelicidad.

    Colaboración de Lico