La_sociedad_esta_enferma

Parece que está de moda el ser víctima de algo o alguien; parece que quien no se aprovecha de serlo como que es tonto por perderse algo.

Lo de culpar a otros de nuestros males no es nuevo. Lo de no querer aceptar responsabilidad por nuestras acciones, tampoco. Ni siquiera lo es el que en la mayoría de las ocasiones, aún estando claras las acciones y comportamientos que deberíamos tomar para sentirnos felices, no lo hagamos por simple miedo y ansiedad. La novedad está en esta avalancha de nombres sobre nuevas enfermedades mentales, formas de abuso y discriminación, leyes, litigaciones, maneras de compensar victimas… Y en eso estamos, es que como no seas “victima” de algo, te quedas fuera, el día que repartan el pastel, te quedas sin trozo. (Sigue)

Vivimos en la era de la litigación, en la fiebre de la “compensación”. La queja se ha convertido en genero literario y los hay que prefieren pasarse 20 años amargados en una lucha sin tregua apostando en la lotería de la compensación antes que solucionar un problema y vivir positivamente. Hemos creado nombres inverosímiles para enfermedades inexistentes simplemente para justificar industrias privilegiadas, para dar respaldo al individuo en la manera de pretender ser escuchado, compadecido y, lo que es más importante… compensado economicamente. Y así justificamos comportamientos irresponsables, que simplemente están mal; cubrimos al lobo con piel de cordero para convertir al perpetrador en víctima y al que merece una reprimenda en objeto de compasión.

Y así es muy difícil ser feliz. Porque normalmente para serlo es suficiente cambiar un comportamiento que en la mayor parte de las ocasiones es claro incluso para el interesado. Pero hacer no es fácil. Lo fácil es pensar, desear, hablar, justificar, litigar… Si encima percibimos que hay una oportunidad de que el mundo y la sociedad ahí fuera esté con nosotros, justifique nuestra limitación, nuestro comportamiento erroneo, pues preferimos apostar años de vida en ello antes que asumir que somos nosotros quienes hemos de cambiar algo.

Y así vamos, infelices en nuestro papel de “victimas” y apostando en una lotería de compensación y reconocimiento que raramente toca porque no hay donde tocar. Es todo la farsa que construimos como sociedad enferma, el hacerte creer que tu esfuerzo para construir tu propia salud y felicidad no es meritorio, porque como elemento de consumo que eres, enfermo, manipulable y débil, vales más.

¿Eres tú un individuo o un consumidor dentro del sistema? ¿Te responsabilizas sobre tu propio comportamiento y actuas sobre él o dejas que otros pongan nombres, tratamientos y precios sobre tus acciones? ¿Lideras tu vida o estás aborregado?